Es una enfermedad crónica e inflamatoria de la piel que produce lesiones escamosas, engrosadas e inflamadas. A pesar de no ser contagiosa, se estima que entre un 1% y un 3% de la población padece esta enfermedad.

Regularmente, aparece entre los 15 y 35 años de edad y afecta a ambos géneros con mayor incidencia en las mujeres y personas con predisposición genética.
Fármacos, lesiones y antecedentes familiares son las principales causas de aparición de este mal.







